El 19 de septiembre de 2025, el universo perdió una de sus voces más luminosas: Julieta Fierro Gossman, física, astrónoma, divulgadora científica y escritora mexicana, falleció a los 77 años. Su partida deja un vacío profundo en la ciencia, la literatura y en quienes, como yo, encontramos en ella una brújula para navegar entre estrellas y palabras sin tener que elegir solo una dirección.
Fierro estudió Física y Astrofísica en la UNAM, donde más tarde se convirtió en investigadora titular del Instituto de Astronomía. Su campo de estudio abarcó la materia interestelar y el Sistema Solar, pero su verdadera vocación fue la divulgación científica. Publicó más de 40 libros, muchos de ellos dedicados a acercar la astronomía al público general con un estilo cálido, accesible y profundamente humano.
La literatura como constelación paralela
Julieta Fierro nunca pidió permiso para combinar ciencia y literatura. En un país donde a menudo se nos exige elegir entre lo “racional” y lo “creativo”, ella fue prueba viviente de que ambas dimensiones pueden coexistir, potenciarse y florecer juntas.
Sus obras no solo explicaban fenómenos astronómicos; también narraban historias. Libros como Cartas astrales: Un romance científico del tercer tipo o La luz de las estrellas emocionaban tanto como informaban. Fierro entendía que la ciencia también puede ser una experiencia estética, espiritual y profundamente narrativa.
Inspiración sin culpa
Durante años me sentí dividida entre dos vocaciones: la científica y la literaria. Me preguntaba si debía “tomar en serio” una sola, si era irresponsable querer ambas. Entonces apareció Julieta Fierro en mi vida, primero en una entrevista, luego en sus libros, y finalmente como una presencia constante en mi biblioteca y en mi corazón.
Ella hablaba de estrellas y de metáforas con la misma soltura. Decía que lo que más la hacía feliz era “platicar sobre el universo”. Y lo hacía como quien comparte un secreto entre amigas. Su ejemplo me dio permiso para seguir mi camino híbrido, para escribir sobre células con lirismo y sobre historia con rigor. Me enseñó que no hay culpa en ser múltiple, que la curiosidad no se divide, se expande.
🌠 Ahora es una estrella
La UNAM, la Secretaría de Cultura, Canal Once y miles de personas han lamentado su partida con mensajes que reflejan el amor y respeto que se ganó en vida. “Hoy se funde en ese cielo que tanto amó”, escribió Radio UNAM. Y sí, ahora Julieta Fierro es una estrella más en el firmamento que tanto estudió y tanto nos enseñó a mirar.
Su luz permanece en sus libros, en sus conferencias grabadas, en los museos que ayudó a construir, y sobre todo, en las mentes y corazones de quienes la escuchamos y la leímos. Su legado es una constelación de ideas, una galaxia de inspiración que seguirá guiando a quienes creemos que el conocimiento puede ser bello, y que la belleza puede ser científica.
🌻 Nota personal para mis lectores
Julieta Fierro me enseñó que no hay que pedir permiso para ser compleja, para amar la ciencia y la literatura al mismo tiempo.
Hoy, al mirar el cielo, sé que hay una estrella nueva. No lleva número ni coordenadas. Lleva su nombre.