Los libros que me llevaron a ti: una llama encendida en la FENALIZ 2025

Los libros que me llevaron a ti

El pasado 23 de agosto, en el corazón de Zacatecas, viví uno de esos momentos que no se pueden medir en horas ni en palabras, sino en latidos. Presenté mi novela Los libros que me llevaron a ti en la Feria Nacional del Libro de Zacatecas (FENALIZ) 2025. Y aunque la frase suene sencilla, lo que ocurrió ese día fue todo menos ordinario. Fue un sueño cumplido, una escena que alguna vez imaginé desde la orilla, cuando era niña y caminaba entre los pasillos de la feria con los ojos abiertos como ventanas.

Recuerdo con nitidez aquellas tardes de infancia, cuando me perdía entre estantes y voces, observando a los autores que presentaban sus obras como quien ofrece un pedazo de alma envuelto en papel. Yo me sentaba en silencio, a veces en el suelo, a veces en una silla prestada, y escuchaba. No entendía del todo lo que decían, pero algo en mí se encendía. Una llama pequeña, tímida, pero persistente. Una llama que susurraba: “Algún día estarás ahí”.

Y ese “algún día” llegó.

Un escenario, una historia, un corazón expuesto

La presentación fue más que un evento: fue una ceremonia íntima, un ritual de palabras compartidas. El espacio que me ofrecieron los organizadores de la FENALIZ y el Gobierno de Zacatecas fue generoso y cálido. Agradezco profundamente esa oportunidad de mostrar mi voz, de abrir las páginas de mi historia ante un público que escuchó con atención, con curiosidad, con ternura.

A todos los que estuvieron ahí —familia, amigos, lectores, conocidos, y también a los que se quedaron por casualidad, atrapados por la atmósfera de la feria— les agradezco desde lo más hondo. Cada mirada, cada sonrisa, cada pregunta fue un hilo que tejió ese instante irrepetible.

Alejandra Cepeda: la voz que iluminó mi historia

Quiero dedicar un párrafo especial a Alejandra Cepeda, quien fue la comentarista de la presentación. Su lectura de Los libros que me llevaron a ti fue más que una reseña: fue una interpretación sensible, luminosa, que tocó fibras que ni yo sabía que estaban expuestas. Sus palabras me llegaron al corazón, como si mi historia hubiera encontrado eco en su voz. Le agradezco profundamente por haber aceptado acompañarme en este momento tan significativo.

Una novela que rinde homenaje a los libros

Los libros que me llevaron a ti no es solo una historia de amor, aunque el amor la atraviesa como un río subterráneo. Es, sobre todo, un homenaje a los libros como refugio, como brújula, como salvavidas. Es una carta abierta a quienes han encontrado consuelo entre páginas, a quienes han sido rescatados por una frase, una metáfora, una historia que parecía escrita para ellos.

La protagonista, Agustina, comienza devastada. Su mundo se ha desmoronado y no encuentra sentido en los días que se repiten sin promesa. Pero poco a poco, a través de los libros que llegan a sus manos —algunos por azar, otros por destino— empieza a reconstruirse. Cada lectura es una piedra en el camino, una señal que le indica que aún hay luz, que aún hay ternura, que aún puede creer.

Los libros no solo la acompañan: la transforman. Le enseñan que el amor no siempre llega como lo esperamos, pero que puede florecer incluso en los terrenos más áridos. Le muestran que la memoria puede doler, pero también puede sanar. Y que, a veces, basta con abrir una página para abrir también el corazón.

La feria como símbolo de retorno

Presentar esta novela en la FENALIZ no fue casualidad. La feria del libro es, para mí, un lugar sagrado. Un espacio donde las palabras se encuentran, se cruzan, se abrazan. Donde los lectores y los autores se miran sin máscaras, compartiendo el amor por lo escrito y lo leído.

Volver a ese lugar, ahora como autora, fue como cerrar un círculo. Como si la niña que soñaba con estar ahí se hubiera tomado de la mano con la mujer que escribe, y juntas hubieran dicho: “Lo logramos”.

Una invitación a leer, a sentir, a recordar

Ojalá que quienes estuvieron presentes se animen a leer Los libros que me llevaron a ti. Y también quienes no pudieron asistir, pero sienten curiosidad por esta historia que nace del amor por los libros y por la vida. Es una novela escrita con el corazón abierto, con la memoria encendida, con la esperanza intacta.

Porque los libros pueden salvarnos. Pueden ser faros en la tormenta, puentes entre soledades, espejos donde nos reconocemos. Y esta novela es, en esencia, una celebración de ese poder.

Epílogo: la llama sigue encendida

El 23 de agosto quedará marcado en mí como una constelación. No solo por lo que ocurrió, sino por lo que simboliza. Porque más allá de la presentación, lo que viví fue una confirmación: los sueños que se cultivan con paciencia, con trabajo, con amor, florecen. A veces tardan, a veces duelen, pero llegan.

Y mientras escribo estas líneas, la llama que se encendió en aquella feria de mi infancia sigue ardiendo. No como una promesa, sino como una certeza.

Gracias por acompañarme en este viaje.

Gracias por leer.

Gracias por creer.

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Nota periodística de NTR Zacatecas.

Nota periodística de El sol de Zacatecas.

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Hello, It's me

Jennifer O. Letechipia escribe como quien lanza partículas al universo: con precisión, belleza y una pizca de caos. Es escritora, doctora en Ciencias. Su formación como QFB y especialista en medicina nuclear le dio el lenguaje de la ciencia; la literatura, el de las emociones. Hoy, los mezcla en historias que arden lento, como un reactor emocional.

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"Not everything that burns is seen... sometimes it’s only written."

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